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La era dorada del 3D ha visto su primer nubarrón. Disney rompe su acuerdo de coproducción y distribución con el estudio de Robert Zemeckis ImageMovers después del fracaso de Cuento de Navidad. La reciente película navideña del estudio fue una costosa aventura de 200M$ de producción y otros tantos de gastos de distribución pero que apenas le ha permitido ingresar 323M$ en los cines de todo el mundo. Un resultado muy escaso por las elevadas expectativas que había, rematado por la mala recepción artística general.
Desde hace ya seis años, la compañía de Zemeckis se metió de lleno en el mundo de la animación y las innovaciones tecnológicas del formato 3D pero con escaso éxito. Crearon la marca ImageMovers Digital (IMD) con la que han producido The Polar Express, Monster House, Beowulf y Cuento de Navidad, ninguna con buenas cifras. Ahora IMD terminará la producción de Mars need moms, dirigida por Simon West y el acuerdo se cerrará.
Con todo, Disney tiene intenciones de buscar un nuevo acuerdo con la empresa para la producción del remake de Yellow Submarine, pero no parece que esté muy arriba en las inmediatas necesidades del estudio. De hecho, esta rotura más allá de unos evidentes aspectos comerciales, viene de la mano de un reciente culebrón interno de la empresa. Cuando hace poco más de seis meses el actual director de la empresa, Robert Iger, despidió a Dick Cook, jefe de producción del Estudio lo que levantó mucha polémica en Hollywood. En este momento, una marea oscura atacó al estudio, el cual recibió ciertas negativas por parte de algunos nombres importantes, como Johnny Depp, el cual se negaba a participar en el nuevo film de la saga Piratas del Caribe. El que faltaba por llegar tenía que ver con lo que había creado Cook, entre esto el acuerdo con IMD.
Igualmente a Disney no le han faltado motivos para deshacerse de IMD, todo lo contrario de Pixar a nivel comercial y artístico, y algo que el Estudio de Mickey Mouse ya había hecho en más de una ocasión. En 1990 Disney adquirió DreamQuest Images, empresa con la que realizó Dinosaurios, la cual no convenció económicamente al Estudio, por lo que esté la desmontó y la eliminó. Después de esto, se crearon dos submarcas, una de ellas Circle 5 con la que se crearon Chicken Little y Meet the Robinsons. Los resultados económicos, otra vez, fueron los causantes del cierre. Aunque en este último caso, Circle era una marca creada para producir cine de animación 3D, pero la fusión con Pixar justificó este cierre. La decisión del Estudio de cerrar los centros de animación tradicional a favor del 3D también fueron polémicos movimientos.
En este tiempo, ironías de la vida, Disney se ha creado un aura de amor y odio entre la comunidad de animadores por estas rápidas decisiones que afectaban a un elevado número de trabajadores. Ahora la duda está en si Rampunzel –retitulada Tangled- termina de funcionar mejor de lo que ha hecho The Princess & the frog porque entonces, Disney podría volver a sorprender cerrando otra vez los departamentos de animación tradicional. Lo cierto es que la animación, con la excepción de Pixar y Dreamworks, no siempre ha tenido el concepto éxito al lado, especialmente por las enormes inversiones que suponen estos filmes, que aún recaudando 400M$ en todo el mundo se quedan cortos de beneficios.
Pau Brunet