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Cómo disfruta la prensa generalista de las malas noticias. Disfruta tanto que a veces hasta se ciega ella misma sin comprobar los datos ni conocer la realidad de primera mano, porque está claro que una mala noticia tira más que dos buenas. Y si hay una noticia que a muchos les gusta publicar es que el cine español va mal. Ayer el Ministerio de Cultura dio a conocer sus datos de cómo ha ido la exhibición cinematográfica en estos primeros seis meses del año, indicando que el número de espectadores ha caído un 1,6% en general, y un 32% entre las películas españolas. El dato contrasta con el indicado por FECE hace unas semanas, en el que se mostraba un crecimiento de un 7,9% —3,7 millones de tickets más que en 2008—.
El Ministerio de Cultura, año tras año, lanza notas de prensa con cifras totalmente erróneas y aún sin terminar de contabilizar. A veces da la sensación que hay alguien dentro del Ministerio que odia al cine y, en especial, al español. Como dirían en cualquier película de la guerra fría, “el enemigo está dentro”.
El cuento al revés
| Mes | 2008 | 2009 | Diferencia % |
|---|---|---|---|
| Enero | 11,28M€ | 2,5M€ | -77,8% |
| Febrero | 13,99M€ | 2,3M€ | -83,5% |
| Marzo | 3,1M€ | 5,75M€ | +85,5% |
| Abril | 5,44M€ | 8,56M€ | +57,3% |
| Mayo | 4,59M€ | 6M€ | +30% |
| Junio | 1,84M€ | 3,24M€ | +76% |
| Julio | 2,73M€ | 4,13M€ | -48% |
| TOTAL | 42,97m€ | 32,43M€ | -24% |
A fecha de julio 2009 el cine español lleva recaudado un 24% menos que el pasado año (cerca de 32,4 millones de euros) y la justificación es muy sencilla: al principio de 2008 se estrenaron grandes superproducciones que fueron un 80% más caras, un 80% más promocionada y un 80% más ambiciosas que películas estrenadas a principio de 2009, tales como El truco del manco, Dieta mediterránea o El juego del ahorcado. En cambio, las recaudaciones del cine español han superado a las de 2008 durante los meses de marzo a julio en más de un 50%, gracias a películas como Fuga de cerebros, Mentiras y gordas y Al final del camino.
La diferencia entre este año y el anterior se debe básicamente a la diferencia de productos estrenados en los primeros meses del año. Concretando, en 2008, nuestra cartelera había visto lanzamientos nacionales potentes de la talla de Los crímenes de Oxford (más de 8,2 millones), Mortadelo y Filemón. Misión: salvar la tierra (7,7 millones) y Astérix y Obelix en los Juegos Olímpicos (5,9 millones), mientras los éxitos más destacados del año 2009 han sido Fuga de cerebros (6,87 millones), Mentiras y gordas (4,3 millones), Al final de el camino (2,68 millones) y Kika Superbruja (2,2 millones), todos en una línea más modesta tanto en el lanzamiento como en la ambición.
A nivel de espectadores el cine español hasta julio de 2009 ha logrado vender cerca de 5,35 millones de tickets, 1,86M menos que el pasado año, un 26% menos que el pasado año. Porcentualmente son muy engañosos ya que el precio del ticket se ha visto incrementado cerca de un 8-10%.
La exhibición en salas de cine vive un momento dulce en todo el mundo desde Estados Unidos a Japón, pasando por Francia, Alemania o Australia, y España no es ajena a esta realidad. Lo ven los que nos dedican a esto y lo muestran los datos proporcionados por empresas como Nielsen o Rentrack: la taquilla y los espectadores se han incrementado respecto al pasado año. No es nada extraordinario y es una tendencia habitual en épocas de crisis.
El hecho de que el Ministerio lance una nota de prensa que indica que el cine ha perdido un 1,6% espectadores y que el de producción nacional recauda un 32% menos es totalmente irresponsable por su parte sabiendo que ni ha contado todos los datos, ni muestra la realidad de las salas. Se me escapan las razones para todo esto, y a veces es mejor no saberlas. Quizás es que quien no llora, no mama, y el Ministerio de Cultura —pese a sus renovaciones— sigue teniendo dentro ‘mentalidades oscuras y antiguas‘ que dificultan gravemente la necesaria evolución de la industria del cine.
Recuerdo que en enero del año pasado, el Ministerio envío una nota de prensa reportando los números de 2007. Habían ido muy mal, como siempre, pero aún no habían incluido los números de los meses de noviembre y diciembre. Lo grave fue que durante esos meses El orfanato y [rec] habían amasado casi 20 millones. La noticia de lo mal que iba el cine fue portada y noticia en todos los medios. En marzo, el Ministerio envió otra nota de prensa con los números ya definitivos y estos no eran tan malos, pero nadie la publicó.
Ahora la credibilidad de las buenas noticias que muchos estábamos dando sobre el crecimiento de los espectadores y las recaudaciones ha quedado en entredicho. Nuestra industria siempre ha llevado varios lastres muy pesados: el exceso de producción, la falta de ambición en taquilla y un odio total por parte de medios y público. La realidad actual empieza a cambiar y cada vez es más común ver productoras que inician proyectos con ambición desde el principio, controlando lo que son y lo que tienen que ser para el público. Hay cine comercial pensado para hacer millones de euros —Fuga…, Mentiras…, Al final…, Agora, [rec]2— y otros pensados para taquillas más modestas pero rentables –Tres días con la familia, El truco del manco, La teta asustada—. Cada película tiene su función y su papel en el boxoffice, lo importante es definir sus objetivos desde el principio y llevarlos a cabo con el mayor éxito posible.
Es destacable como muchas de las películas que se van a estrenar durante los próximos meses lucen mucho más bien trabajadas que otras similares de años pasados. Da la sensación que tenemos muchas sorpresas por delante y viendo el potencial de algunas, no sería raro volver a ver cifras de 100M€ al final del año. No es habitual -por desgracia- en nuestra cinematografía que algunas películas se conozcan y suenen tanto mucho antes de su estreno. Este es el caso de [rec]2, Agora, Planeta 51 o Spanish Movie, que deberían ser el equivalente a Los crímenes de Oxford, Asterix y Obelix y Mortadelo y Filemón.
A todo esto, la prensa generalista también debería reflexionar sobre sus objetivos y funciones, y empezar a saber de lo que habla y dejar de dar rienda suelta a su orgásmica afición a las malas noticias. Seguramente ellos sí tendrían que decir en qué estado se encuentra su industria.
*Este artículo se ha publicado en la web Soitu.es
Pau Brunet