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Los Ángeles siempre ha sido conocida como la meca del cine. Y aún lo es, no se puede negar, pero cada vez menos a causa de los elevados costes de rodar en la ciudad así como la contratación de mano de obra. Por esta razón el ayuntamiento de la ciudad ha decidido reducir y apoyar económicamente el rodaje en su ciudad de las grandes producciones de Hollywood.
En los últimos años, las grandes majors encontraban menos costoso trasladar parte del equipo a países como Canadá, la República Checa o Túnez y construir allí los decorados que no rodar en Los Ángeles. El caso reciente de la película de Brian desalma The black Dahlia ha acabado con los nervios de los promotores de la ciudad en materia cinematográfica. El film de cine negro producido por Universal estaba ambientado en Los Ángeles de los años ’50 pero los estudios encontraron que era más barato que el director de arte, el ganador de un Oscar Dante Ferretti, se trasladara a las afueras de Sofia, en Hungría y reconstruyera la ciudad del cine con sus edificios, palmeras, coches y mansiones. Un caso así no es nada extraño en los últimos 6 años en los que la ciudad ha perdido un gran número de rodajes, algo que se entiende ya que las mismas majors no destinan capital a mejorar o ampliar sus estudios de filmación, prefiriendo ir a otros lugares. Solo hace falta ver algunos de los estudios míticos como Warner o Universal, en los que se destina más dinero a mantenerlos como parques temáticos que como estudios.
Pero lo que de momento no pierdo Los Ángeles es la producción de televisión. Parece que los principales estudios destinan una gran parte de sus estudios de rodaje a la filmación de sus series más famosas y más taquilleras. Los tres seriales de CSI (Miami, Nueva York y Las Vegas) se ruedan en la ciudad de las estrellas, así como Anatomía de Gray, Will & Grace, Mujeres desesperadas y una larga lista de series. Parece que esta fidelidad televisiva es lo que quieren lograr otra vez con las películas, pero lo que no puede negar la ciudad es que el cine debe empezar a recortar gastos y es lógico que si el coste de rodar en la mítica ciudad es más caro que en las afueras de Budapest, pues es bastante probable que la producción de los grandes títulos se traslade a lugar así.
El rodaje de cine en Los Ángeles mueve 34.000 millones de dólares anualmente, entre alquileres, contrataciones, construcciones, etc. Una cantidad que es normal que la ciudad procure mantener, cuidar y aumentar.
Pau Brunet