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En Hollywood ya se sabe que el dinero manda y ellos son muy estudiosos para detectar que es lo que funciona para previsionar el futuro de sus productos. Hace un par de años, los estudios centraron mucha atención por el público adulto y el femenino, pensando que era el futuro para que las salas siguieran llenar. Así ha sido durante un buen tiempo, pero la crisis económica ha hecho cambiar algunas costumbres y lo que ha quedado claro es que el público familiar manda. Los recientes éxitos de títulos como Hancock, Wolverine, Iron Man o Transformers ha indicado que los Estudios tiene que volver a centrar sus intereses hacia el público preadolescente, ese que tiene una edad entre 10 y 15 años, que consume juguetes, videojuegos, internet y televisión. El “greenlight” que han recibido muchos proyectos de aventuras y superheroes, así como los movimientos de Disney al comprar Marvel y crear el canal Disney XD son claros ejemplos de todo esto.
Del juguete a la gran pantalla
Tradicionalmente, Hollywood ha confiado sus éxitos al público masculino de 10 a 20 años, pero los cambios de costumbre en estos tiempos provocaron que el target femenino llamara su atención en especial para producir comedias románticas -desde Qué les pasa a los hombres a Mamma Mia, pasando por El diablo viste de Prada o La proposición- o terror teenage -Presencias extrañas, La semilla del mal, Llamada perdida-. Los éxitos han sido importantes, pero las mastodónticas cifras producidas por los grandes blockbuster creados a partir de muñecos, comics o videojuegos han sido mucho mayores.
La reducción de títulos a producir se ha visto influenciada por la crisis, en especial para encontrar financiación, y por ello, los Estudios apuestas por lo seguro hacia dar vía libre a He-Man, Conan, Thor o Transformers por un tubo. Estas películas cuentan con enormes presupuestos (de 100 a 180 millones de dólares) pero generan una gran variedad de ingresos, algo que no pasa con la comedia o el terror al uso. Las licencias en merchandasing, las ventas de DVD, video-on-demand, y derechos televisivos son caramelos muy jugos y rentables para los Estudios, algo que puede salvar a desastres del tamaño de Speed Racer.
En estos últimos dos años el aumento de producciones de estilo acción y aventuras para públicos juveniles y adolescentes se ha traducido en cifras de vértigo. Sólo el fenómeno de El caballero oscuro (que pilló de todos los públicos, incluso los de 13 a 16 años) generó más de 1.000M$ en salas de cine y otros tantos en otras explotaciones casi inagotables y más rentables que las salas de cine. El resto del top5 lo ocuparon títulos como el último Indiana Jones, que amasó 786M$, Hancock -620M$- y Iron Man -585 millones-, por lo que sólo cuatro film generaron casi 3.000M$ en cines. En lo que llevamos de 2009, películas como Transformers 2, Star Trek, Wolverine, G.I. Joe o G-Force -todas aptas para públicos de más de 12-13 años- han recaudado 2.100 millones de dólares en todo el mundo.
Disney marca territorio
Disney dejó bien claro hace unas semanas quién son el target de sus películas al comprar Marvel Enterprises. El Estudio del ratón Mickey reconoció hace unos días en su conferencia anual que la marca está demasiado llena de hadas y princesas, que el objetivo actual es recuperar el target masculino juvenil. Este público consume grandes cantidades de televisión y merchandaising, sólo Transformers ha llegado a generar cerca de 600M$ en ventas de muñecos y otros elementos -un 27% más de lo que hizo el primer film- y la industria del videojuego genera más de 21.000M$.
El Estudio también mostró en esta conferencia otros elementos importantes, como el nuevo parque de atracciones basado en Cars así como el nombre de Buckenheimer como elemento clave para este cine pre-adolescente masculino. Para este último, su papel clave va a estar representado por el nuevo film de la saga Piratas del Caribe. En esta línea, es importante indicar que Disney cerró este año un acuerdo de distribución con Dreamworks, que caducó sus relaciones con Paramount y Spielberg encontró en Bob Iger un buen amigo con el que juntarse. Dreamwroks es la productora de Transformers, y cuanta con una buena cantidad de proyectos de peso para el estudio.
Y al final los pequeños dominarán la tierra
La crisis ha puesto muy alerta a las grandes compañías en el momento de dar el greenlight a sus proyectos. Lo visto en estos últimos meses en la taquilla indica que hay mucho dinero en juego y los Estudios buscan grandes proyectos para arrasar, en especial que tengan una gran variedad de elementos periféricos que puedan vender a toneladas. Los superhéroes y los juguetes son los reyes del asunto, pero también lo son los remakes de grandes títulos adaptados otra vez más a los nuevos públicos juveniles, como es el caso de Ghostbuster.
Desde Paramount a Disney, pasando por Universal, Fox y Warner, las intenciones son de reducir la cantidad de producciones propias, haciéndolas más grandes, y aumentar la coproducción con otros productores menores o internacionales. Lo que muchas de estas compañías necesitan es mantener un ritmo de estrenos que les produzca suficientes ingresos, producto y catalogo para mantenerse, así como el poder estar presente en el universo del prestigio y los premios. Al centrarse en este perfil de títulos, muchas compañías se verán faltadas de producto de “prestigio”, aunque mucha de estas grandes compañías ya tienes submarcas para distribuir este tipo de producto -Paramount Vintage, Sony Pictures Classic, Fox Searchlight o Miramax-
Pau Brunet
